Adiestramiento
De JarfilGatos
¿Tienes problemas con tu gato? ¿Los muebles rayados, el sofá meado y no puedes acercarte a menos de un metro de tu mascota?
En este corto tutorial te vamos a explicar qué es lo que falla, y cómo puedes ponerle solución fácilmente en la mayoría de los casos. Si con estos consejos no es suficiente, puedes pasarte por el foro para preguntar lo que desees.
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Mi gato está loco
Tal vez te parezca que no hay quien entienda a un gato; nada más lejos de la realidad. Los gatos, al fin y al cabo, son animales bastante menos avanzados que las personas; si eres capaz de hablar con otra persona, estás plenamente capacitado/a para entender a tu gato.
Desgraciadamente, la sociedad impone muchos prejuicios sobre los gatos. Se dice que son ariscos, hacen lo que quieren, son malvados y vengativos, etc. En realidad, los gatos son demasiado tontos para reaccionar mucho más allá de las relaciones simples de confianza/desconfianza, para las cuales tienen buena memoria.
Si ofendes a un gato, no te extrañe que esté ofendido.
Empezando a entender al gato
Los humanos solemos usar un idioma con miles de palabras, cada una con varios significados, con numerosas estructuras gramaticales y acompañadas de distintas entonaciones. Los gatos hablan por medio de gestos y posiciones, más que sonidos o imágenes. Para comprender al gato deberás empezar comprendiendo lo que dice.
Un gato habla de forma muy simple, expresando claramente lo que siente en cada momento. Si está asustado adoptará la postura de asustado, si está contento ronroneará, si tiene hambre intentará comer, etc. Somos los humanos quienes nos imaginamos que el gato tiene algo que ocultar; si actuamos en base a lo que nos imaginamos, como el gato en realidad no oculta nada, el desastre está servido.
Observa a tu gato
Lo primero, párate a observar tranquilamente a tu gato. Fíjate en lo que hace, en sus ojos, las orejas, los movimientos de la cabeza. Piensa cómo ve su entorno y a qué distancia está de cada cosa que le rodea. Mira si hace gestos con la cola o con las patas.
Ten siempre presente que un gato nunca miente.
Imagina qué piensa
No es probable que le interese el resultado del partido del domingo, ni la cotización de la bolsa. Intenta pensar como un gato, ¿en qué pensarías en su lugar?
A lo mejor está alegre y tiene ganas de jugar, o tal vez acaba de comer y sólo piensa en una buena siesta. Quizás se aburra y piense en lo divertido que sería arañar esos libros del estante de arriba de la cómoda. O tal vez se sienta abandonado y triste, pues por mucho que intenta llamar la atención no consigue que nadie le acaricie o diga una palabra amable.
¿Cómo te sentirías si tuvieses ganas de dormir, y alguien te estuviese tirando pelotas a la cara? ¿o si estuvieses deprimido y nadie te hiciese caso?
Aunque no te lo creas, un gato se sentirá igual... y actuará en base a ello por mucho que le digas que no.
Hablando con el gato
Una vez sepas de forma aproximada qué piensa tu gato, es hora de decirle algo. Claro que, para eso, primero debes tener claro qué quieres decirle.
Recuerda una cosa: no mientas a tu gato.
Aunque sólo le mientas una vez, y pienses que es "una broma", dejará de fiarse de ti. Un gato no entiende de bromas basadas en la mentira.
Gritar a tu gato
Si no te entienden, DILO MÁS FUERTE. Seguramente te partan la boca.
Un gato en cambio entiende muy bien los gritos: si gritas, eres malvado/a. Como si gritas misa, el gato no va a entender una sola palabra de lo que digas, sólo va a captar el tono de tu voz.
Así que, si quieres que tu gato se mee de miedo en medio del sofá y te arañe la cara cuando lo cojas, grita lo más fuerte que puedas. Si no, cállate y piensa.
Distancia
Lo primero que un gato va a ver de ti, es un bicho enorme que puede aplastarle. Es bastante normal que eso le asuste, por lo que intentará mantener una distancia prudencial. Normalmente, esa distancia prudencial es más grande cuanto más te muevas. El gato estima cuánto tiempo tardarías en llegar y atraparle, e intentará que sea más de lo que él tardaría en salir corriendo.
Al principio es mejor que no te muevas, de esa forma tendrás oportunidad de ver la distancia a la que se sitúa el gato, y de esa forma estimar cuánto miedo te tiene. Es normal que un gato salvaje no se quiera acercar a menos de 5 metros si no te conoce, o 1-2 metros si ya te conoce un poco. Eso suponiendo que no salga corriendo nada más verte.
Un gato doméstico puede desde acercarse a ti si te tiene confianza, o dejar 1-2 metros de margen y estar siempre cerca de algún lugar donde esconderse.
Movimiento
Conociendo la distancia, puedes decidir cómo moverte. Si no tiene confianza, no te acerques directamente al gato. Haz movimientos pausados pero firmes, demostrándole que no suponen ninguna amenaza para él, y tal vez decida que puedes estar un poco más cerca sin que pase nada.
Si te quedas sin moverte demasiado tiempo, pensará que te estas agazapando para atacarle y huirá.
Al andar, piensa siempre en las vías de escape que le estás dejando al gato. Si piensa que le estás acorralando, no dudará en escapar... o incluso atacarte si no ve otra salida (aunque tú pienses que la tiene).
Ojos
Revisa la sección de ojos para aprender a transmitir emociones básicas. Tus ojos serán lo primero que mire el gato, y si tiene la menor sospecha de que le quieres atacar, reaccionará en consecuencia.
En función de la situación, intenta asegurarle de que no pasa nada, o por el contrario hacerle entender que lo que está haciendo está mal.
Caricias y juegos
Los gatos son como niños; les encanta que se fijen en ellos, que les hagan caricias y jueguen con ellos. A medida que van creciendo, su desarrollo les hace asumir aspectos como la sexualidad mucho antes de lo que nosotros llamaríamos "madurez emocional", lo que provoca ese comportamiento tan "animal".
El aburrimiento es el principal problema de un gato casero. Muchas de las diversiones de las que disfrutamos los humanos, como la lectura, televisión, o muchos juegos, les están vedados a los gatos debido a su forma, su tamaño, y la poca educación que suelen recibir.
Por eso debemos procurar, por un lado hacerles caso para que no se sientan abandonados, y por otro facilitarles juegos y retos adaptados a su desarrollo.
Es muy importante introducir periódicamente elementos novedosos en la vida de un gato. Algo tan simple como darle una caja de cartón para que juegue y al de una semana cambiarla de sitio, cambiarle el menú cada 2-3 días, o incluso preparar juguetes especiales como CDs colgando, un trozo de rama para que arañe o un salvapantallas con peces y mariposas, pueden mejorar notablemente la calidad de vida de un gato.
Educando y adiestrando
Una vez que entendamos al gato y sepamos transmitirle una sensación básica de bienestar, podremos pensar en cambiar su comportamiento para adaptarlo a nuestros deseos.

