Castigos

De JarfilGatos
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Los castigos deben aplicarse al instante, mientras el gato todavía está en el lugar de los hechos, a poder ser mientras todavía está haciendo lo que no queremos que haga.

NO se debe castigar al gato por actitudes naturales que no nos gusten. Castigar a un gato asustado, sólo conseguirá asustarlo más.

Contenido

Tipos

Igual que con las personas, hay básicamente tres tipos de castigos:

Psíquicos

Estos son los ÚNICOS castigos que se deben utilizar.

Los castigos psíquicos influyen solamente a nivel psíquico, en una situación concreta. Persiguen que el gato asocie un comportamiento que realiza, con un malestar que siente.

  • Gritar al gato - hace que el gato se asuste.
    Dado que podemos controlar cuándo gritamos y cúando no, especialmente si es un tipo grito determinado y siempre igual.
  • Tirar algo en dirección al gato (¡sin darle!) - obliga al gato a apartarse de donde esté.
    Es recomendable tirar cosas blandas y grandes (zapatillas blandas, almohadas, trapos, etc.) para que el gato lo vea acercarse, se asuste y huya.
    NO se debe permitir que lo asocie con una persona. Por ejemplo, si gritamos primero al gato, hay que dejar trascurrir unos segundos (5-10) antes de tirarle algo, para que no asocie que somos la fuente de sus problemas.
  • Tirar agua en dirección al gato (¡cuidado con el hocico y orejas!) - a los gatos les gusta tener el pelo arreglado, y el agua se lo apelotona.
    Siempre que le dé sólo una pequeña cantidad de agua, y no suponga un peligro para su salud, esto hará que el gato tenga que lamerse para quitarse el agua. A la próxima evitará las situaciones en las que acabó mojado.
    NO mojarle de pies a cabeza, para que no se resfríe.
    Otra vez, NO debe asociarlo con una persona.

Físicos

Cualquier tipo de golpe, empujón fuerte, o cualquier cosa que le haga sentir dolor, el gato lo interpetará como un ATAQUE.

Los ataques para un gato siempre van asociados a una persona. Esto hará que el castigo sea 100% contraproducente:

  • El gato asociará que la persona es "mala", le tendrá miedo, huirá de ella, bufará... y si siente que no tiene salida, atacará a su vez.
  • NO asociará el ataque con una situación concreta, sino con una persona (las "situaciones" no atacan, sólo son o no son). Esto hace que el "castigo" tenga una efectividad del 0%.

Excepción: Hay una sola excepción a esta regla, y es "pagarle al gato con la misma moneda". Sea jugando, o sea que el gato ataque y se retire a esperar a ver si no pasa nada, se le puede responder en la misma manera y con la misma fuerza que él ha atacado (SOLO si es en juegos o en ataques leves; si el gato ataca en serio, un humano lleva las de perder si no quiere lastimar al gato).

Tortura psicológica

Son totalmente carentes de efectividad y contraproducentes. La capacidad de un gato para urdir planes de venganza y política es muy limitada, por lo que es prácticamente incapaz de comprenderlos. Castigos tipo "como te has portado mal, hoy no comes" lo único que consiguen es que el gato asocie que la persona está haciéndole algo malo (negarse a darle comida, por ejemplo).

NOTA: Una de las principales causas de conflicto entre los gatos, es su capacidad para planear una venganza, pero su relativa incapacidad para comprenderla. Esto lleva a una escalada de ataques y contraataques que sólo lleva al malestar general.

Coger del cuello

Coger del cuello.jpg

Emilio para transportar.

Los gatos tienen la piel mucho más "móvil" que los humanos, especialmente en el lomo donde, junto al cuello, tienen un pliegue de piel muy suelto.

De pequeños, las gatas llevan a los gatitos agarrando con la boca este pliegue de piel, como si fuese un "bolso" para llevarlos. Según van creciendo y cogiendo peso, la piel tiene menos márgen y es más incómodo para el gato que le lleven de esta forma. A partir del año de edad es poco recomendable usar este método.

No es un castigo en sí, más bien una forma de decirle "ahora no vas a estar aquí, sino en este otro lado". Si el gato quiere mucho estar donde estaba, será una forma de castigo leve. En ese caso probablemente intente volver repetidas veces al sitio de antes; en cada caso deberemos cogerlo y dejarlo en otro lado sin decir una palabra ni prestarle mayor atención. Poco a poco irá irritándose más, hasta que terminará desistiendo de lo que hacía (muchas veces no antes del 4º o 10º intento).

Para agarrar de forma correcta, hay que fijarse en el gato: debe quedarse "colgando" totalmente tranquilo y sumiso. Si se mueve, intenta retorcerse, o escaparse, es probable que lo hayamos cogido de forma incorrecta y le estemos haciendo daño... a menos que realmente tenga motivos para intentar escapar. Por ello es bueno practicar un poco y fijarse en cómo reacciona cuando está tranquilo en una situación en la que no tenga miedo.

Recomendación: Al dejarlo en el suelo, al menos las primeras veces, es recomendable acariciarlo un par de veces (tampoco mucho más) para que sepa qe ahí sí puede estar.

El coger al gato del cuello es una técnica educativa muy útil: le decimos al gato "no debes estar aquí, debes estar en este otro lado". Si el gato está haciendo algo incorrecto (ej: cavar en una maceta), sirve para moverle a otro lado donde no pueda hacerlo.

NOTA: Esta técnica puede requerir MUCHA PACIENCIA. Si el gato está especialmente empeñado en hacer algo que queremos que no haga, nada más que le dejemos intentará volver a hacerlo. A veces puede costar hasta 15 repeticiones seguidas de "coger gato, dejarlo en otro lado, gato vuelve, volver a coger gato... etc.", incluso hasta el punto de que el gato se "enfade" (posición de salida para juegos, orejas ligereamente gachas, intento de hacer lo que quiere más rápido que antes). Sin embargo, si se tiene más paciencia que el gato, esta técnica siempre funciona.

Advertencia:

  • NUNCA menear al gato cuando se le tiene cogido
  • NUNCA mantenerlo suspendido en el aire sin más
  • NUNCA usar el coger del cuello como un castigo en sí
  • La ÚNICA finalidad de coger al gato del cuello es depositarlo en otro lugar.

Evitar que saquen las uñas

El juego, en los gatos, es una forma de entrenamiento para la caza. Normalmente en los juegos sacarán las uñas intentando arañar lo más posible (lo que les causa placer), pero si es un humano quien juega con ellos, esto puede ser un problema.

Desde pequeños, hay que enseñarles a los gatos a jugar con las uñas retraídas, para evitar males mayores cuando crezcan... y sus uñas sean mayores.

La clave, es hacerle ver al gato que si nos araña, va a sufrir las consecuencias. Entre gatitos jóvenes, al jugar naturalmente terminan intentando sacar las uñas, a lo cual el otro gato siempre responde o mordiendo o sacando las uñas también. De esa forma, empezando con tentativas suaves, y siempre recibiendo un zarpazo a cambio de otro, los gatos terminan aprendiendo a guardar las uñas cuando juegan con otros gatos.

Sin embargo, los humanos no tenemos zarpas, ni el control que tienen los gatos sobre las suyas. Necesitamos otras técnicas:

  • Agarrar de la pata: Cuando el gato está jugando con nosotros y nos lanza un zarpazo, podemos agarrar esa pata con la mano, para soltarla uno o dos segundos después de que intente liberarla. Sólo usar si el gato tiene confianza en nosotros.
    • el gato lanza un zarpazo
    • agarramos la pata del gato
    • durante un instante el gato estará desconcertado
    • esperará otro instante para ver si la soltamos
    • al ver que no es así, intentará tirar de ella para soltarse
    • al no conseguir nada, dejará de forcejear
    • esperamos un segundo, sin mirarle directamente a los ojos (lo que interpretaría como un ataque)
    • soltamos la pata, le acariciamos, y seguimos jugando como si nada
  • Agarrar de la cola: Al lanzarnos un zarpazo, le despistamos agarrándole un instante de la cola. Al instante de que desvíe la atención, le soltamos para que no se sienta atacado. A ningún gato le gusta que le agarren de la cola, lo que hará que asocie una situación desagradable con el intento de zarpazo.
  • Agarrar una oreja: Parecido a agarrar de la cola, persigue desviar la atención del gato. Las orejas son un punto muy sensible del gato, por lo que no se debe abusar de esta técnica. Se puede pellizcar (muy ligeramente) la oreja, o simplemente agarrar hasta que se despiste.
    ADVERTENCIA: si le agarramos demasiado tiempo, intentará mordernos.