Educar ante el peligro
De JarfilGatos
A veces, la única forma de enseñarle algo a un gato es situándolo ante un peligro controlado, y esperando que sepa reaccionar en una situación real.
El fuego quema
El ejemplo más simple; su necesidad especialmente acentuada por las cocinas vitrocerámicas o de inducción, que no tienen una llama clara como fuente de calor. Es muy común que un gato se suba a la cocina -por ejemplo de un salto- y acabe con quemaduras en las patas, o algo peor.
Desgraciadamente, por mucho que "dialoguemos" con el gato, este nunca aprenderá si no es quemándose realmente. Para evitar que lo haga de forma descontrolada, es recomendable plantear una situación que sepamos que es segura, pero que le haga llegar el mensaje de forma clara y concisa. Por ejemplo:
- Calentar un poco la vitrocerámica (controlando la temperatura con la mano y desconectándola cuando empiece a estar muy caliente pero sin quemarse), y poner al gato encima para que asocie ese lugar con ese tipo de incomodidad.
- Calentar una sartén sobre la vitrocerámica, tener al gato a distancia prudencial pero de forma que pueda ver claramente lo que pasa (NO tenerlo en las manos, porque al asustarse nos puede arañar y hacernos daño), y dejar caer unas gotas de agua sobre la sartén. El chisporroteo y vapor que echan al hervir suele ser una señal bastante clara para un gato.
No metas la cabeza en la bolsa
Aparte del peligro de asfixia que corren, normalmente no querremos que nos destrocen esa compra que hemos dejado en el suelo recién llegados a casa, o esa bolsa de basura que justo Ãbamos a sacar.
- Si el gato es adulto (NUNCA hacer con gatos de menos de 6 meses) un truco es coger una bolsa fina, hacerle unos cuantos agujeros... y meter al gato dentro. La reacción buscada es que intente sacarse la bolsa con las uñas -arañándola y de esa forma destrozándola- pero al mismo tiempo de forma que le cause una molestia. Si el gato se siente a gusto dentro de la bolsa, podemos menearle arriba y abajo sobre un sofá o sobre la cama (no vaya a hacerse daño si se cae), hasta que reaccione e intente salir de ella. Sobre una cama incluso podemos hacerle "girar" dentro de la bolsa, hasta que se empiece a marear y se harte de una vez (curiosamente, a algunos les gusta al principio...).
- Otro truco, que también se puede usar con más pequeños, es atarle una bolsa a la cola (sin cortarle la circulación), de forma que al correr haga ruido y asocie ese tipo de sonido con algo desagradable.
El tema de las bolsas es especialmente importante que lo aprendan, pues los gatos tienen una curiosidad insaciable que siempre les llevará a meter la cabeza en cualquier bolsa. Es recomendable evitar en lo posible cualquier peligro que esto pueda causarles... como por ejemplo que les reviente una lata de Burn en la cara (verÃdico, Malvina lo hizo una vez (...enlace...) ).

