Sexo

De JarfilGatos
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ADVERTENCIA: Esta página puede contener partes que pueden ofender la moral o los prejuicios de algunas personas.
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Contenido

Introducción

La sexualidad de los gatos presenta tanto similitudes como diferencias con respecto a la humana. Sin embargo, a diferencia de las protecciones establecidas para seres humanos, podemos manipular su sexualidad de formas que en otro caso nos parecerían inaceptables.

Una de estas manipulaciones es la castración o esterilización. Es un procedimiento invasivo, que altera de forma permanente el comportamiento del animal. Se justifica por la incapacidad de los animales de sobreponerse racionalmente a la fuerza de sus instintos, especialmente en el caso de las hembras, por lo que la supervivencia de numerosos ejemplares depende de que puedan convivir de manera pacífica en un piso.

Sin embargo, tanto gatos esterilizados como no, mantienen en mayor o menor grado una sensibilidad a estímulos sexuales, con respuestas concretas dependientes del grado de desarrollo de su aparato sexual.

Castración o esterilización

Si el gato va a vivir en un piso, esto es no va a salir a la calle o al campo, se suele recomendar su esterilización. De esta forma, el gato no tendrá el instinto de huir de casa cuando sienta el impulso sexual, así como se evitan situaciones desagradables cuando el gato intenta obligar al dueño para que le deje salir (mear las paredes, maullar todo el día, etc.).

Gatos macho

En gatos macho, la castración es un procedimiento relativamente simple por el que se retiran los testículos. Si se realiza antes de que inicien la maduración sexual, esto es antes de los 6 meses de edad, se suele retirar testículos y escroto, dejando un pene y demás aparato reproductor infradesarrollado.

Algunos veterinarios recomiendan esperar a que el aparato reproductor esté completamente desarrollado antes de la castración, justificándolo por las secreciones de hormonas necesarias para el desarrollo normal del gato. Sin embargo, esto causa numerosos problemas, al haberse desarrollado ya por completo el pene, las vesículas seminales, y demás glándulas y conductos responsables de la estimulación sexual y eyaculación. Esto provoca que el gato, aún carente de impulso sexual propiamente dicho, conserve el deseo de masturbarse periódicamente al haber una relación entre la estimulación del pene y la liberación de líquido seminal de las vesículas seminales, que no han sido retiradas durante la operación.

De ahí que los gatos castrados durante su maduración sexual, o después de ella, conserven en parte o por completo el deseo de mantener relaciones o masturbarse, causando comportamientos como el masturbarse contra muebles o edredones. En casos extremos, el gato castrado puede llegar a perseguir y montar a una hembra, aunque sea sin llegar a consumar la penetración.

Más aún, el déficit de hormonas puede llevar a la atrofia del pene, lo que en el caso de una castración tardía con permanencia del deseo, puede provocar una mayor dificultad para conseguir la eyaculación que un gato macho puede necesitar en un momento dado, haciendo que su comportamiento sea más violento. Para este caso, es recomendable la masturbación (ver más abajo).

Gatos hembra

En gatos hembra, el procedimiento de la esterilización requiere cirugía mayor, durante la cual se retiran ovarios y útero. Esto elimina de raíz el problema que pudiese surgir en los machos, al no quedar ninguna parte funcional del aparato reproductor aparte de la vagina y el clítoris.

Las hembras por naturaleza suelen ser reacias a mantener relaciones sexuales, las cuales les resultan dolorosas. De ahí que su sistema hormonal, controlado por los ovarios, las lleve a periodos concretos de celo, en los que son capaces de sobrellevar la traumática experiencia de una relación sexual. Por tanto, al haberse retirado los ovarios y el útero durante la operación de esterilización, no queda nada que empuje a las gatas hembra a buscar ningún tipo de satisfacción sexual, salvo tal vez frotarse el clítoris de forma ocasional.

De ahí que se recomiende esperar a que las gatas completen su desarrollo sexual antes de la esterilización, tanto para que se complete el desarrollo de su organismo, como para que al madurar tengan mayor resistencia ante una operación de mayor envergadura.

Masturbación

Los gatos macho y hembra tienen aparatos reproductores análogos en funciones a los humanos, con algunas variaciones estructurales. Igual que en cualquier otro animal, es normal que los gatos busquen su satisfacción sexual estimulando las zonas erógenas pertinentes (pene y clítoris).

Sin embargo, no debemos confundir esta satisfacción con la que encontramos en humanos. A diferencia de los humanos, que necesitan de una gran estimulación mental seguida de estimulación física para llegar al orgasmo, la sexualidad de los gatos se basa casi por completo en los distintos tipos de estimulación física.

Antes de masturbar

Antes de masturbar a un gato, debemos hacer que se sienta a gusto con nosotros. Debemos recordar que no queremos violar al gato, sino ofrecerle una solución para sus necesidades sexuales sin que tenga que mantenga relaciones sexuales con otro gato.

Basta con algo tan simple como acariciar al gato para que ronronee, seguido de rascarle junto a la cola para que levante los cuartos traseros. De esa forma, el gato está en la posición de "limpiar el culo" de los gatitos pequeños, momento en el que la madre les lamería los excrementos. Podemos aprovechar esta disposición para comenzar a masturbarlo.

Cómo masturbar a un gato

La respuesta sexual de un gato es mucho más rápida que en humanos, bastando rascarle un poco alrededor del pene para conseguir una erección y la consiguiente eyaculación. No se debe prolongar la estimulación más allá de la eyaculación para evitar causarle malestar al gato.

En gatos castrados antes del desarrollo completo de pene, el tamaño de este puede ser tan diminuto que apenas sobresalga de los pliegues de piel. En este caso, y en el de no presentar eyaculación apreciable, habrá que fijarse en el comportamiento del gato para observar cuándo ha tenido suficiente.

Un gato que necesite masturbación, normalmente la necesitará cada pocos días, por lo que es recomendable enseñarle a que satisfaga él solo sus necesidades fisiológicas. Una solución posible es dejarle masturbarse con el edredón, especialmente si el gato no presenta eyaculación. En caso de presentar eyaculación, y si no deseamos que el gato ensucie nada, sólo nos quedará la opción manual. Para ello podemos ayudarnos de un algodón, evitando al mismo tiempo lastimar al gato y ensuciarnos las manos.

Cómo masturbar a una gata

Algunos comentan la posibilidad de usar palillos de algodón para masturbar a una gata, sin embargo puede ser peligroso para la salud de la gata si parte del algodón quedase adherido dentro de la vagina. Especialmente si se trata de una gata esterilizada sin flujo menstrual.

Es recomendable centrarse en solamente la estimulación del clítoris, aplicando las mismas técnicas usadas en humanos para la obtención de un orgasmo.

La frecuencia con la que una gata necesite masturbación, dependerá del ciclo de celo que presente. Una gata esterilizada no tiene por qué necesitar masturbación nunca, salvo que lo vea como una forma de placer (recordar que normalmente no será así).

Casos

El caso de Rossini

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Curiosidades

Los gatos también juegan con su cosita:

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En este vídeo vemos cómo al estimularse el pene, activa el reflejo de lamer del gato, relacionado con una respuesta de placer.