Terapias de conducta

De JarfilGatos

ADVERTENCIA: Estas técnicas suponen un mayor o menor grado de sufrimiento al animal. Recuerda que una mascota no es un juguete, lo aquí descrito sólo debe usarse en casos de extrema necesidad.

Tabla de contenidos

El baño: terapia de confianza

Los gatos son animales sensibles, que reaccionan ante las reiteradas vejaciones por parte de los humanos con desconfianza y miedo, lo que hace que se vuelvan ariscos. Es un estado equivalente a la depresión en humanos, llegando incluso a fases auto-destructivas. Por suerte, los gatos son animales mucho más simples que los humanos, más fáciles de manejar y por lo tanto con mucho mejor pronóstico ante un tratamiento de choque moderado.

NOTA: Si decides llevar a cabo esta terapia, asegúrate antes de leer y comprender todo el texto.
Cualquier fallo puede tener graves consecuencias para tu salud y/o la de tu mascota.

Objetivos

  • Simplificar el entorno de trabajo, reduciendo las distracciones
  • Mostrar al gato el carácter auto-destructivo de su comportamiento
  • Sentar una base de confianza en el humano

Elementos que se usarán

  • Baño, o cualquier sitio limpio -y fácilmente limpiable- a temperatura estable y que se pueda dejar a oscuras
  • Pasillo, o cualquier habitación con la menor cantidad posible de muebles que comunique con el baño, y que pueda cerrarse para no dar paso al resto de la casa
  • Oscuridad, el miedo y desorientación causados por la oscuridad
  • Libertad, el deseo de controlar el entorno
  • Paciencia, la base para ofrecer seguridad y estabilidad
  • Tranquilidad, dentro del entorno controlado el hombre limita su intervención al mínimo

Base teórica

  • Enfrentamos al gato a dos miedos:
    1. el hombre
    2. oscuridad y falta de libertad
  • El hombre ofrece al gato estabilidad y seguridad
  • El hombre es un igual del gato, un amigo

Elementos de seguridad

  • Agua, en uno o mejor dos cuencos dentro del baño
  • Distancia de seguridad, al ser llevado al límite, el gato puede interpretar cualquier movimiento brusco como un ataque. Mantener siempre una distancia de seguridad para evitar arañazos y mordiscos

Desarrollo

Fase Inicial

  • El gato tiene miedo del hombre, cree que le va a atacar (con o sin motivo, por experiencia previa)
  • El hombre limita su espacio de acción hasta un baño
    • se puede empujar al gato con un palo (¡sin golpearlo!)
    • NO se debe asustar al gato con gritos ni voces
    • según el gato va huyendo, se cierran puertas hasta que sólo queda abierta la del baño

Encierro

  • El gato huye del hombre al baño
  • Se cierra la puerta del baño, y se pone a oscuras
    • (esto lo hace el hombre, pero el gato es mejor que no lo vea)
  • Pasa un tiempo, el gato se pone nervioso
  • El gato empieza a maullar
    • si se abre la puerta en este momento, el gato estará enfadado y poco propenso a aprender
  • El gato deja de maullar
  • (el hombre cierra el pasillo del baño, de forma que el gato no pueda salir sin la ayuda del hombre)
  • El hombre abre la puerta e invita al gato a salir
  • El gato debe pasar junto al hombre para salir

Decisión

En este punto, puede pasar una de estas cosas:

  1. El gato confía en el hombre, se acerca y le pide ayuda. ¡Felicidades! Deje salir a su gato, y -si hace falta- pase a la "Fase Final".
  2. El gato desconfía, bufa al hombre para que se aleje
    • El hombre cierra la puerta, volvemos a repetir el "Primer Encierro"
  3. El gato sale disparado e intenta salir por su cuenta
    • El hombre se queda quieto, y le anima a acercarse
    • Pasa a la fase de "Salida"

(es positivo alargar una mano para que el gato se acerque a ella, pero en esta fase no es un requisito, y se corre el riesgo de recibir arañazos si el gato está realmente mal)

Salida

  • El hombre se sitúa junto a la puerta de salida, y anima continuamente al gato a acercarse
  • El hombre debe:
    • Estar quieto, con el mínimo movimiento posible
    • Hacer gestos de confirmación con los ojos (más información)
    • Alargar la mano de vez en cuando
    • Dejar pausas de 3-5 segundos entre los gestos (evitar ser repetitivo)
    • No acercarse al gato, es el gato quien debe acercarse al hombre
  • El gato observa la situación, y decide:
    1. Buscar por su cuenta
    2. Volver al baño
    3. Pedir ayuda al hombre

IMPORTANTE: en el instante mismo que el gato esté junto a la puerta, y mire al hombre buscando ayuda, el hombre debe abrir la puerta sin más requisitos.

Este punto, el abrir la puerta a la primera señal inequívoca de solicitud de ayuda, es la primera base para ofrecer seguridad y confianza. Si el hombre se equivoca, siempre que haya seguido el requisito de no hacer gestos bruscos ni asustar al gato de ninguna forma, se puede volver a repetir el procedimiento desde el principio.

ADVERTENCIA: cualquier equivocación por parte del hombre, cualquier gesto brusco o tono inadecuado llevará a un empeoramiento de la situación del gato.

Fase Intermedia

  • El hombre se comporta con normalidad, pero intentando no asustar al gato
  • Si hay más gatos, el gato puede relacionarse con ellos

Es bastante improbable que el gato se comporte bien a la primera. Si es así... ¡Felicidades!

Si no, seguimos.

Segundo Encierro

Igual que el primero, salvo un detalle:

  • La clave para salir, es que el gato se acerque a la mano del hombre

ADVERTENCIA: si al gato se le nota inseguro, posibilidad de sacar las uñas, repetir el Primer Encierro.

Fase Final

El éxito de la terapia se consigue cuando el gato aprende a:

  • Pedir ayuda al humano
  • Confiar en el humano para que se la ofrezca

Resultados

Normalmente hay dos resultados, uno directo y otro indirecto:

  • El gato no huye (tanto) del humano.
    • Según el humano sigua ofreciéndole ayuda, seguirá ganando cada vez más confianza.
  • Si el gato se relaciona con otros, ante un conflicto:
    • podrá pedir ayuda al humano
    • reconocerá al humano como intermediario para resolver conflictos
    • la seguridad que le da el humano, hará que no inicie tantos conflictos

Siempre que se le siga ofreciendo un trato justo y tranquilo, la terapia habrá abierto la puerta a una integración cada vez mayor con la comunidad de humanos y/u otras mascotas en la que vive.

Apéndice 1: Fallos

Intentar tranquilizar al gato

Si el hombre se acerca al gato para acariciarle, o le habla (aunque sea de forma suave), está tomando la iniciativa y mostrándose como "superior" al gato. El gato puede:

  1. rechazarlo, asustarse e intentar huir
  2. sentirse atacado y responder lanzando un ataque
  3. aceptarlo

En los dos primeros casos, el gato estará peor que antes.

Si acepta la superioridad del hombre, esperará que el hombre le defienda en cualquier otra situación de oficio. Esto es, ante una adversidad esperará que el hombre esté ahí, en vez de tener seguridad en sí mismo. La inseguridad conduce al miedo, el miedo al ataque.

Esto es especialmente grave si el gato debe relacionarse con otros gatos. Al verle inseguro, los demás gatos le tratarán como un juguete, aumentando su inseguridad y llevándole a atacarlos... lo que acaba en una escalada de ataques cada vez más violentos.

Castigar o regañar

Si el gato orina, hace de vientre, destroza un mueble o cualquier otra cosa, será porque está asustado. Pegarle o gritarle en ese momento tendrá efectos catastróficos. Incluso la más leve reprimenda verbal puede tener efectos negativos.

En vez de castigar, el hombre debe corregir los desperfectos ignorando por completo que el causante ha sido el gato. Más aún: si no es algo que requiera una corrección urgente (ej: orina goteando sobre toallas de baño), lo mejor es dejarlo estar hasta que el gato se calme un poco. Con esperar sólo 30 segundos puede ser suficiente.

Hay que recordar que el gato no tiene la culpa de estar asustado, en todo caso el culpable sería el humano que le ha tratado mal hasta llevarle al estado en que se encuentra.

Apéndice 2: Otras acciones permitidas

Mover al gato

En un momento puntual, cuando el gato ya tiene algo de confianza en el hombre, este puede -en un momento determinado- moverlo de lugar para posicionarlo en algún sitio que permita un mejor avance en la terapia (ej: sacarlo de un rincón, apartarlo de un mueble que intente arañar, etc.).

Se debe hacer sin ninguna concesión y de forma impersonal. Sin hablarle, sin explicar, simplemente moverlo de lugar y olvidarse.

Ante todo, hay que evitar que el gato se distraiga del problema principal consistente en salir del encierro.

No se debe abusar de este recurso. Normalmente no debería usarse más de una o dos veces, y a poder ser ninguna.

Acariciar a otro gato ronroneando

El ronroneo de un gato es una señal muy poderosa para tranquilizar a otro. Si tenemos a un gato que ronronee al acariciarle, en ciertos casos muy concretos es posible aprovechar este hecho para ganarse la confianza de otro gato.

Sin embargo, esto entraña algunos riesgos que debemos evaluar correctamente:

  • Se debe evitar que el gato del baño vea al otro como competencia
  • Si el gato del baño le tiene miedo al gato ronroneante, puede asociar ese miedo con el humano (extremar el cuidado en este caso, reducir tiempos de exposición)
  • El otro gato debe ronronear fácilmente al acariciarle, si tarda demasiado puede tener el efecto contrario

En resumen, se trata de una maniobra delicada, que bien realizada puede acelerar el proceso, o mal realizada alargarlo.

El refugio seguro

Un gato, ante un peligro o amenaza que no puede o no sabe enfrentar, como solemos observar, se busca un refugio y permanece ahí escondido hasta que dicho peligro pasa.

Normalmente, cuando un gato previamente maltratado y abandonado -o simplemente tímido y miedoso- se recoge de la calle o de algún lugar donde ha sufrido maltrato o sufrimiento y se lleva a su nuevo hogar/casa de acogida, éste reacciona mirando rápidamente y escondiéndose en el primer rincón que él considere seguro.

Lo más probable es que éste no nos guste (debajo de la TV, una estantería llena de libros, detrás de la lavadora, tirarse por la azotea (!)...). Eso es por dos razones: la obvia, que no queremos que el gato esté ahí igual que no dejamos a nuestro hijo que se meta donde no debe; y la menos obvia, que ahí no nos vamos a ganar la confianza del gato y va a permanecer ahí hasta que nos alejemos, para empezar a buscar comida.

Objetivos

  • Que el gato reconozca la casa, o parte de ella, como un lugar a salvo de peligros.
  • Ganarnos su confianza y evitar que nos vea como un potencial enemigo.
  • Otros objetivos como serían: evitar que ensucie, rompa, aprenda a tratar correctamente su entorno (la casa y los muebles), y tenga una relación más cercana a su dueño o dueños.

Elementos que se usarán

  • Un rincón o superficie plana, cómoda y tranquila que no sea ya "rincón favorito" de otro gato o niño humano de la casa, cerca del cual haya humanos frecuentemente, que conozcan la situación del gato y actúen según las normas de este "manual".
  • Muchos mimos y paciencia
  • Agua y comida en un lugar cercano y accesible, que permita al menos ver en todo momento el rincón seguro desde el comedero y bebedero. También un arenero. Si el rincón está en un lugar donde no se acostumbra a poner areneros, podemos usar arena absorbente de olores y una caja con reborde para evitar que ensucie, al menos al principio, para no alejarse mucho.
  • Juguetes, esto para más adelante.

Base teórica

  • Liberar al gato de dos miedos:
    1. Los humanos
    2. El peligro del nuevo entorno
  • Los humanos ofrecen cariño y seguridad
  • El entorno está repleto de tranquilidad, comida y bebida, y lejos de él sólo hay cosas malas

Desarrollo

Primera fase: Llegada a casa

Antes de su llegada, debemos preparar el rincón elegido para llevar al gato, aunque a ser posible deberíamos tener previstos varios, ya que éste a nuestro pesar escogerá a su conveniencia (por ejemplo, puede que tenga miedo a sitios oscuros o con superficie de una textura concreta).

El/los sitio/s se escogerán en base a la procedencia, estado emocional presente del gato y configuración de la casa.

Las alternativas son:


Estado emocional Estado físico Lugares posibles Notas
Gato maltratado y asustado Se orina y caga encima al asustarse El baño u otro lugar fácil de limpiar Ver "Terapia del baño" y combinar en lo posible esta actuación con la terapia, con la diferencia de que debe ser un lugar de paso frecuente de humanos y sí se debe acercar al gato, al contrario que con la terapia aislada, en la que debemos evitar en lo posible acercarnos a él y que sea él el que se nos acerque. Además, no le dejamos comida ni arenero. Sólo agua.
Gato maltratado y asustado Limpio, sabe usar el arenero Un rincón tranquilo, armario sin puerta, mueble hueco abierto..., apartado al menos un metro de un lugar de paso de humanos.
Gato asustado Sucio y se hace necesidades encima El baño o lugar fácil de limpiar Combinar con "terapia del baño" como antes, y cuando deje de asustarse buscarle alguno de los rincones siguientes.
Gato asustado Limpio y aseado Alguna estantería de la habitación, un sofá, sillón o lugar cómodo donde pasen humanos a menos de un metro frecuentemente.
Gato tímido Limpio. Si se orina encima no es tímido, está MUY asustado El escritorio del ordenador (si tiene rincón contra la pared), la cama del dueño (nunca debajo), el sofá de la TV...
Gato mimoso y cariñoso Limpísimo y lustroso Cogerlo en brazos y darle besitos y la bienvenida a casa. Ignorar el resto del "manual"

Una vez hemos escogido los posibles lugares, dejar la jaula en la entrada de la casa, de tal manera que vea que la casa es algo más que el futuro lugar que le vamos a escoger. Si hay gatos, podemos dejar que los observe desde dentro, evitando en todo caso que alguno intente agredirle o gruñirle. Pasado un breve tiempo, si nos sentimos capaces de manejar al rato, podemos abrir la jaula allí mismo y conducirlo con tranquilidad hasta el rincón elegido. Si sigue huyendo una vez allí, tratar de escoger algún otro hasta que permanezca y no se mueva más.

Si no nos sentimos capaz de manejarlo, podemos llevar directamente la jaula al lugar o cerca de él, o ir cerrando puertas y haciéndole huir en la dirección correcta sin pegarle ni gritarle pero con firmeza, que vea que eso NO ES lugar seguro.

Segunda fase: Aquí estoy bien

Si el gato es agresivo o gruñe por ahora lo dejaremos donde está, ignorándolo desde ese mismo momento y alejándonos del lugar o quedarnos mirando la TV, chateando... en definitiva pasando olímpicamente de él. Podemos volver más adelante para poner la comida y bebida a su vista, y también el arenero.

Si el gato no es agresivo, podemos acariciarlo sólo desde el momento en que esté en el lugar que queremos, y luego coger a otros gatos, especialmente los más cariñosos y ronroneadores, de tal forma que nos vea acariciarlos y/o jugar con ellos. Después, como seguramente tenga hambre, podemos llevársela directamente y poner el arenero y el agua cerca.

Tercera fase: Un hotel con los gastos pagados

La idea, al principio, es mostrarle que ese lugar es el más seguro, tranquilo, suministrado, y encima es un lugar cerca del cual pasan personas, con lo cual asociará la llegada de los mismos a la renovación de la comida, limpieza y mimos.

Si el gato intenta escapar y buscarse otro rincón tenemos dos opciones. Una, volver a llevarlo al rincón seguro, haciéndole huir si es necesario (podemos usar una persona distinta para este cometido, un palo largo..., para evitar que nos asocie de nuevo con el peligro, pero por mi experiencia esto al final no ha tenido demasiada importancia). Otra, ignorar esto (sólo si el gato no corresponde a la categoría "se mea y se caga encima" o "maltratado", ya que tratará de encontrar una vía de escape para una casa repleta de enemigos a la que aún no se ha acostumbrado) y esperar a que tenga hambre y sed o ganas de orinar para volver cerca del lugar, tras lo cual con seguridad volverá a su rincón. Si esto no es así y el nuevo lugar nos gusta, podemos hacer el traslado. Si no, regañarlo y hacerlo volver a su sitio como haríamos con cualquier gato nuestro que tocara o se metiese en lugares no autorizados.

Durante su estancia debe ser proveído de los mejores agasajos, mimos y cariños de la casa (a no ser que se nos ponga demasiado celoso otro gato, entonces compartimos en presencia del nuevo, para que vea que somos amigos de los gatos). Por entonces ya podemos darle juguetes o compañía de otros gatos, si éstos son sociables, para que no se aburra (lo cual haría que dejase de ver el lugar como el mejor).

Si el gato permanece agresivo, a la defensiva, gruñe y no se adapta a nuestra presencia tras al menos una semana o dos, podemos intentar la "terapia del baño", encaminada a obligarle a vernos como un igual y amigo usando el "choque" del hambre y la oscuridad. Si tenemos más gatos y alguno se cela de él y le gruñe o ataca, tenemos que defenderle delante de él para que nos vea (como se explicó en el artículo anterior) como alguien en quien apoyarnos para su seguridad; pero sin pasarse, ya que puede perder toda su confianza en sí mismo. Si el gato celoso no tiene mucha confianza con nosotros no conviene descuidar su educación para evitar que nos rechace por favoritismo.

Última fase: el hotel en realidad es ¡una residencia!

Normalmente a estas alturas el gato se mostrará confiado y receptivo en su rincón, y asustado o huidizo en el resto. Por ejemplo, caso de una gata que tenía miedo a los espacios abiertos (suelo del salón, terraza, pasillo) y sin embargo era alegre y hasta cariñosa en la cama del dueño, dando masajes al mismo y al resto de gatos antes de dormir cada día. Para hacerle ganar confianza con el resto de la casa (excepto habitaciones o lugares con nuestra prohibición expresa, la cual debe ser igual para todos los gatos que convivan juntos), podemos empezar alejando la comida y bebida en otro rincón, y luego el arenero. Si nos llevamos el arenero la primera vez, puede ocurrir que la gata siga haciendo sus necesidades en el lugar anterior. Para evitar esto, se puede alejar primero la comida, o limpiar concienzudamente el lugar y "rellenarlo" con algún mueble, alfombra o el bebedero.

Una vez se acostumbre a "viajar" para alimentarse, se puede cerrar la puerta de la habitación del lugar favorito para que explore la casa tranquilamente, sin nuestra presencia; por ejemplo, nos vamos a trabajar dejando la puerta de la habitación/baño cerrada y el gato fuera.

Como añadido, hacer notar que gatos en esta situación se aprenden su nombre más rápidamente que otros. Podríamos llamarle siempre que no esté en su rincón favorito para que vaya a él, donde estaremos esperándole para darle mimos o algún regalito en forma de lata de paté. Así es muy fácil conseguir que responda a nuestras llamadas y aprovechar ésto para hacer que un gato se aprenda su nombre en cuestión de días.

Apéndice 1: juegos

Jugar directamente con un gato sin confianza puede ser peligroso, así que los juegos aplicables a los gatos en el "tratamiento" anterior, en principio son todos con comida. Es difícil que respondan con juguetes en nuestras manos, sobre todo al principio, cuando aún tienen miedo de nuestras peligrosísimas manos y pies.

Sumo Gatuno

OJO: Nunca acercar la cabeza al alcance de la zarpa o boca de un gato a no ser que se tenga la más plena confianza con él.

Leer el artículo sobre Cabeza para más detalles

Podemos coger bolitas de pienso con la boca y soltarlas en el suelo delante de él, sin mover la cabeza. El gato intentará coger el pienso con la pata o con la boca, y se lo impediremos empujándole o cogiendo la bolita con nuestro dedo al igual que él. Cuando se trata de comida, un gato no será agresivo con el humano, y aunque yo hago los empujones cabeza con cabeza (así el roce acaba haciendo el cariño, ya se sabe), hay que tener precaución y empezar con la mano (si no es un gato al que han pegado palizas con la mano y tiene terror a las mismas, ya que para eso es necesario una confianza más prolongada) o con algún muñeco de peluche. En todo caso, nada duro.

Apéndice Final: Casos de éxito

El caso de Filomena

El caso de Morfeo

Un gato asustado debido a que fue abandonado y mataron a sus hermanos en la calle, probablemente por atropello. Posiblemente la madre los abandonó y al llorar junto a su hermana fueron rescatados ambos como supervivientes. La madre apareció mucho más tarde, por eso presuponemos que fueron abandonados. El trauma de ver morir a sus hermanos por culpa de humanos y quedar "huérfanos" de facto hizo que tuviera recelo a cualquier persona desde la infancia. No tenía recelo a otros gatos, aunque no jugaba con ellos, y se limitaba a acurrucarse o esconderse junto a su hermana.

Morfeo y su hermana, pocos días después de ser rescatados.
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Morfeo y su hermana, pocos días después de ser rescatados.

Morfeo en su primer encuentro con un gato extraño, Akasha.

El día que fue recogido para ser adoptado, dejó una mano sangrando, un chorro de pis, corrió por toda la casa escondiéndose donde podía. Al llegar al veterinario para poner chip y vacunas tuvo que ser sedado y para colmo parecía enfermo (más tarde se supo que fue rinotraqueitis).

Lo primero que se hizo fue encerrarse con él en el baño y tener una "conversación". Al no haber recibido agresiones directas de humanos, el gato no respondió de forma excesivamente agresiva, pero no se dejaba coger fácilmente, y podía hacer bastante daño (no necesariamente intencionado, ya que no llegó prácticamente a morder y sí mucho arañar al revolverse). Se siguió la estrategia de responder con toques de atención

El caso de Chispita

El caso de Ninot

Una gata aterrorizada, temerosa del hombre y de los demás gatos, a la que no conseguían sacar adelante en un refugio de animales. Tras unas semanas en el baño, usando una mezcla de terapia del baño y el "rincón seguro" (en este caso fue la esquina de la bañera, ya que se meaba y cagaba constantemente, y era el lugar más accesible y fácil de limpiar), incluso sin cumplir todas las condiciones, como sería la oscuridad, o algunos pasos concretos que se hicieron de distinta forma por imprudencia o por ser un método aún "experimental", empieza a comportarse como es de esperar en un gato. Hoy podemos leer un mensaje esperanzador por parte de Toranks, incluida una prueba en vídeo del éxito conseguido.

  • Problema inicial: gata aterrorizada, miedo y desconfianza al hombre y a otros gatos, no se deja tocar, año y medio en una jaula en refugio de animales, tras un fallido intento de adaptación en una residencia de gatos.
  • (...pendiente de documentar...)
  • Vídeo tras 2 semanas - gata acercándose a una mano con comida, se deja acariciar, levanta la cola para rascarla y apenas hace movimientos de huida. No se observa bien, pero otro gato (el gris grande) le da un manotazo y recibe una reprimenda delante de la gata afectada.
  • Vídeo al día siguiente - gata pidiendo caricias y frotando la cabeza contra la mano. Todavía reacciona ante otros gatos, a veces tiene impulso de esconderse pero vuelve a ir hacia al mano.
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